Navegando entre las hendijas de la pandemia

Navegando entre las hendijas de la pandemia

La situación extraordinaria de los últimos meses ha supuesto una revolución en diferentes ámbitos, incluido el eclesial. La adaptación del COV de Córdoba (Argentina) a las circunstancias impuestas por el confinamiento representa el paradigma de que la virtualidad no anda reñida con la espiritualidad.

2020 pasará a la historia asociado a una pandemia que paralizó el mundo. En medio de esta extraordinaria situación, la Iglesia ha tenido que leer los signos de los tiempos, una vez más, para seguir dando gloria a Dios y ayudando a las personas.

La digitalización ha resultado más imprescindible que nunca en muchos ámbitos, incluido el eclesial, durante estos momentos confusos. En el seno de la Hermandad, han surgido diferentes iniciativas virtuales para seguir unidos, descubriendo la belleza de la vocación, viviendo la fraternidad y adorando a Jesús de corazón.

Prueba de esta labor es la experiencia del Centro de Orientación Vocacional (COV) de Córdoba, en Argentina, que se hizo extensible al COV de la vecina Tucumán y a la pastoral juvenil de la parroquia Cristo Salvador de Carabayllo, en Perú.

Hay que remontarse a los últimos días de febrero y primeros días de marzo. China protagoniza la actualidad informativa por los estragos que está provocando la COVID-19. La situación sanitaria se descontrola también en Italia. El invierno se torna más crudo si cabe. Mientras tanto, Sudamérica atraviesa las últimas semanas del verano. En el COV de Córdoba, la actividad estival ha sido intensa. “Veníamos de dos grupos misioneros durante el mes de enero, con unos 60 jóvenes en total, en los pueblos de Estación (Villa de Soto) y Marull (este de Córdoba)”, recuerda el P. Daniel Lascano, director del Centro de Orientación Vocacional y Delegado del Cono Sur en la Hermandad. El nuevo curso se afronta “con euforia”. Sin embargo, la pandemia avanza imparable y Argentina entra en el confinamiento.

La prohibición de los encuentros presenciales se cobra su primera víctima, la Pascua Joven, una actividad para vivir en comunión el Triduo Pascual. En ese momento, ya había jóvenes matriculados, por lo que urge pensar un plan alternativo. “Los coordinadores se pusieron a soñar una ‘Pascua Joven virtual’, que implicaba reconvertir toda la dinámica para vivirla desde casa, a través de los medios digitales”. Pese a las dudas de la eficacia de esta propuesta, con ella “comenzó esta aventura de reinvención pastoral”.

Éxito absoluto

Lo cierto es que la idea de la Pascua Joven virtual funcionó. “Fueron días de oración, testimonios, celebraciones, encuentros con el Señor, catequesis… sin precedentes, al vivirlo en sus casas y por medios tecnológicos”, explica el P. Daniel. Los participantes implicaron a sus familias en las actividades organizadas, por lo que se convirtió en una forma de vivir la Pascua también en el hogar. “¿Cómo no percibir la acción del Espíritu Santo en tiempos de confinamiento? ¿Se puede limitar la obra de Dios en el corazón abierto de los jóvenes con sed de vida nueva?”, expresa el director del COV de Córdoba.

El ‘boom’ del ‘Zoom’

La palabra ‘zoom’, asociada a la captación de imágenes, ha cobrado un nuevo sentido en estos meses de confinamiento gracias al programa de videollamadas del mismo nombre. En el COV de Córdoba explotaron este y otros recursos digitales al máximo. “Las 15 comunidades se convocaron semanalmente en sus reuniones, con el empleo de todas las ventajas de los medios audiovisuales en Internet: canciones, vídeos, juegos, aplicaciones creativas, oraciones, etc. Los equipos de animadores de los grupos multiplicaron sus talentos y habilidades para generar el mejor clima de reunión formativa posible”, aclara el P. Daniel.

Sin embargo, el director del COV reconoce que hubo altibajos en el camino y que se espaciaron los encuentros para no saturar de virtualidad. Al mismo tiempo, surgían iniciativas internacionales en comunión con otras realidades de la Hermandad. “El equipo de servicio litúrgico ‘Apóstoles XXI’ alimentó la espiritualidad del COV a través de sus iniciativas reflexivas y testimoniales en Instagram, llegando a muchos jóvenes dentro y fuera del COV”, indica el sacerdote operario.

Celebraciones en la distancia

La inaccesibilidad a los sacramentos supuso una de las mayores cargas para los católicos durante el confinamiento. Desde el COV de Córdoba procuraron que los jóvenes pudieran seguir la retransmisión de las celebraciones eucarísticas de forma online, pero haciéndoles partícipes de las mismas: “Todo constituyó un momento de gracia y gozo, a fin de sostener la vida del COV en tiempos de no presencialidad”, asegura el P. Daniel.

Que no sea un año perdido

“¿Qué hacer con los encuentros?”. Era la pregunta que todo el mundo se planteaba en el COV de Córdoba. El Centro de Orientación Vocacional ofrece cada año tres modalidades de retiro de fin de semana: TEA (Tiempo de Encuentro Adolescente), EIV (Encuentro de Identificación Vocacional) y PROCOVI (Proyecto Comunitario de Vida). El formato virtual volvió a abrirse paso. “Se realizaron en total siete encuentros, con la implicación en su preparación de 100 jóvenes. En total, los adolescentes y jóvenes que recibieron estas propuestas –no sin dificultad a la hora de participar- fueron más de 120 chicos y chicas que aprovecharon esta experiencia vocacional”, resumen satisfecho el P. Daniel.

Lo virtual se hizo viral

El COV de Córdoba contagió sus iniciativas virtuales a otras casas de la Hermandad. “La pastoral juvenil del COV de Montserrat de Tucumán y de la parroquia Cristo Salvador de Carabayllo (Perú) se decidieron a implementar estos materiales de reflexión en sus correspondientes lugares, previa capacitación de un equipo de conducción y desarrollando de manera virtual tanto los encuentros del EIV como del TEA en las distintas localidades”.

El P. Daniel Lascano destaca las ventajas del formato virtual durante el confinamiento. Gracias a estas iniciativas, la propuesta pastoral del curso se mantuvo en tiempos de pandemia. Ha sido posible “impulsar nuevas temáticas de formación humana, espiritual y vocacional para el aprendizaje de los equipos que sirvieron en estos encuentros”. Otro hito ha consistido en “extender los servicios pastorales del COV hacia otros jóvenes que, debido a la pandemia, no hubieran podido acceder a estas propuestas sin la conversión de las mismas a formato digital”.

Entre lo virtual y lo presencial

Las videollamadas y otras actividades online han experimentado un fuerte impulso en estos meses. Pero no son solo una moda pasajera. Desde el COV de Córdoba, se plantean mantenerlas por una cuestión práctica y también por la oportunidad para abrir nuevos horizontes de evangelización.

No obstante, la virtualidad va a ir de la mano de la presencialidad. La vuelta a la “nueva normalidad” ha revivido la búsqueda de nuevas propuestas en el COV de Córdoba. Los llamados ‘Proyectos COV pos-pandemia 2021’ son iniciativas “que llaman a la creatividad, al servicio, al trabajo manual, a la solidaridad… a través de concursos, tareas de pintura, bocetos artísticos, composición de músicas y canciones vocacionales, espacios profesionales, etc.”, asegura el P. Daniel. “La juventud pide espacios de participación y servicio. El resto lo concretan ellos y ellas, en el amor de Dios”.

TESTIMONIOS DE LOS JÓVENES DEL COV

Sofía Ortiz: Mantener encendida la fe

Participé en la coordinación de Pentecostés Virtual durante este 2020. En este encuentro, me encargué junto con mi el otro coordinador, Lucas Giandominco, de la organización y el acompañamiento del equipo.

Esta experiencia para mí significó un encuentro con un Cristo distinto en cada una de las personas que conformaron este equipo, ya que todas provenían de lugares diferentes. La posibilidad de encontrarnos y compartir nuestras experiencias de fe me motivó a descubrir otras formas de acercarme a Dios. De igual forma, creo que Pentecostés fue una experiencia muy enriquecedora para los jóvenes que participaron, ya que pudieron encontrarse con experiencias nuevas que alimentaron sus caminos de fe.

El COV de Córdoba fue un gran sostén y motivador en esta iniciativa, así como durante este tiempo. Tanto los sacerdotes como una gran cantidad de jóvenes se encargaron de promover actividades que mantuvieron encendida nuestra fe.

Catalina: Jesús siempre va a ser la luz del camino

Formo parte del grupo de Liturgia Apóstoles XXI. Gracias a la tecnología de hoy en día, pudimos seguir conectados como comunidad a través de distintas redes sociales, como WhatsApp e Instagram. Se valoró muchísimo el tiempo dedicado por cada joven ‘coviano’, ya que pasar horas y horas al día en un dispositivo móvil no es lo más cómodo. La interacción lograda desde los distintos COV, nacionales e internacionales, fue increíble.

Si hay algo que nunca debemos olvidar, es que el que quiere, nunca pierde la fe y el que ama, es feliz, desde el lugar y las circunstancias en las que se encuentre; Jesús siempre va ser la luz del camino al cual nos invita.

Nicolás Carranza: Poner al servicio nuestras vocaciones

Participé como parte del coro en las actividades, sobre todo en las misas virtuales grabando las canciones. Esto significó salir de nuestra zona de confort, encontrar soluciones a una situación que no nos esperábamos, aprendiendo a usar programas de edición y animándonos a grabar.

Con esto rescato que, a pesar de que el mundo se nos dé vuelta, hay muchas formas de salir adelante; sólo hay que ser creativo y dejar que Dios guíe nuestro camino. También creo que, a pesar de toda esta situación de pandemia, pudimos encontrar nuestro camino logrando poner al servicio nuestras vocaciones.

Santiago Gallegos: Un gran acercamiento a Dios

Desarrollé la actividad del RE-TEA 2 en el rol de animador. La verdad es que significó un desafío de entender cómo y para qué transmitir a Dios frente a la situación actual. Fue difícil de afrontar. No se va con la misma predisposición a un encuentro, pero creo que juegan aún más las sorpresas y los hermosos resultados que se conquistan al final. De ahí se llega a constatar que Dios se transmite si en verdad tomas la decisión de hacerlo. Significó para mí un gran acercamiento a Él; quizás en esta cuarentena o con esta modalidad virtual te alejas de Él, pero yo estoy hasta más unido que antes.

En cuanto a los jóvenes, el hecho de ser un encuentro de impacto sí influyó en ellos, pero claramente, al abordarlo de manera remota, el sentimiento de comunidad no queda tan asentado.  Además, al estar en sus casas sumergidos en su realidad y su rutina, dificultaba implicarlos en algunas actividades. A su vez, es difícil generar más vinculo. Pese a ello, la onda y la predisposición nunca faltaron.

La valoración final es que se puede hacer presente a Dios a través de una pantalla; constituye un desafío difícil: amoldarte, poner horarios y demás cosas, pero es posible.

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