“Mantenemos viva la presencia en la distancia en la comunidad parroquial”

“Mantenemos viva la presencia en la distancia en la comunidad parroquial”

La parroquia Beato Manuel de Majadahonda continúa sus actividades con limitaciones pero con mucho ingenio.

Con la actual situación provocada por el COVID-19, se han ido suspendiendo las actividades parroquiales una vez que el obispado reguló la asistencia al culto público, a raíz de las limitaciones propuestas por el Gobierno. La parroquia Beato Manuel en Majadahonda ha sido una de las muchas afectadas, pero sus puertas no están totalmente cerradas. Las actividades que se han mantenido son la acogida de fieles, confesiones, y otras consultas, así como servicios especiales diseñados para estos tiempos de confinamiento.

“Damos la comunión a quien la pide. La Iglesia ha permanecido abierta de 8:30h a 21h ininterrumpidamente así como al asistencia de Cáritas telefónicamente”, explica el párroco, el operario D. Antonio Peña. “Desde que comenzó este confinamiento hemos atendido necesidades económicas y de alimentos de al menos 30 familias. Telefónicamente atendemos gran número de situaciones personales provocadas por esta situación”

Celebración de la Eucaristía sin fieles / Parroquia Beato Manuel de Majadahonda
Los responsables de la parroquia de Majadahonda: D. Marino González, D. Jesús María Villalba, el párroco D. Antonio Peña y en primer término el probando Fabián Bernal.

El equipo de sacerdotes dedica cada eucaristía por sus feligreses, algunos de ellos fallecidos. Han celebrado la Semana Santa sin público atendiendo las recomendaciones diocesanas, con relativa normalidad, aunque nunca han faltado al menos dos fieles.  A través de los medios de comunicación, los operarios han optado por asegurar una lista de comunicación Whatsapp para urgencias, y un chat en la misma app que actualmente agrupa a más de 180 personas en el que ofrecen grabaciones de audio de las lecturas de día, comentarios a las lecturas de la PD, de cada domingo y días festivos. Hay oración, también por las vocaciones, actividades propuestas para niños de catequesis… “Mantenemos viva la presencia en la distancia en la comunidad parroquial y seguimos y oramos por los que han enfermado o fallecido. Llamamos a menudo a los feligreses mayores y mantenemos la información diocesana”, continúa D. Antonio.

Incluso, en su momento, se organizó desde la parroquia la atención a la Morgue de la Pista de Hielo construída en Majadahonda para aliviar la carga de trabajo y saturación de las morgues madrileñas. A pesar de que ha cerrado ya, el objetivo de los sacerdotes era humanizar y acompañar durante esta experiencia tan dura.

“Si hubiera que resumir nuestras actividades durante estos días: disposición, oración, cercanía y presencia”, resume el párroco. Algunos feligreses, a pesar de las circunstancias, siguen acercándose a la parroquia para recibir la comunión y así lo hacen: por las tardes, dan la comunión de pocos en pocos, respetando las limitaciones civiles. En estos tiempos de pandemia, solo queda esperar. Mientras, parroquias como las de D. Antonio, ofrecen consuelo a los que ponen su esperanza en Cristo.

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