El Corazón de Jesús nos vivifica

El Corazón de Jesús nos vivifica

Con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús llegamos al ocaso de un curso en el que hemos recordado cuáles son los nervios de vida de la Hermandad. Por ello, con la mirada puesta en Jesús, queremos recordar que estamos vivificados por su Corazón.

Hoy, 12 de junio, celebramos junto con toda la Iglesia la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, titular de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos. En esta ocasión, el lema que nos guía es ‘Vivificados por su Corazón’.

Así definía el Beato Manuel Domingo y Sol uno de los principales objetos de la Hermandad: «Lo que más ha de sostener la obra, vivificar a sus individuos, es el mantenimiento del espíritu de reparadores de Jesús Sacramentado, de su amor; y, como fruto de ello, de todos sus intereses».

Por tanto, no solo nos vivifica el Corazón de Jesús Sacramentado, del que ha brotado esta obra, sino que nos sostiene ser sus reparadores. «Debe ser el sentimiento peculiar, constante, tierno, interior de nuestros corazones», subrayaba Don Manuel.

Este planteamiento engarza armónicamente con el lema de este curso que termina, ‘Nervios de vida’. El Artículo 37 de los Estatutos de la Hermandad expresa: «Toda la fuerza y nervio de la Hermandad por su propia naturaleza y sencillez estriba en la exquisita selección y aptitud de condiciones de los miembros; en la fiel observancia de los Estatutos y del Directorio por parte de cada uno; en la espontánea abertura de corazón y dócil sujeción a las amonestaciones, consejos y mandatos de los Directores (cfr. Const. 27; Escritos I, 5º, 31, 34, 37, 42, 49)».

Así, pues, la Hermandad se sostiene gracias al discernimiento, la fidelidad y la obediencia, entre otras cualidades. Sin embargo, en el espíritu reparador al Corazón de Jesús encontramos el principal sostén de la obra.