Caracas, 29 de enero de 2008

Muy queridos hermanos operarios.

En este día en que como Iglesia y Hermandad recordamos la memoria de Don Manuel y damos inicio a las celebraciones por el Centenario de la muerte de nuestro Fundador quiero hacerle llegar mis felicitaciones y mejores deseos en esta fecha.

También este día es propicio para renovar en nosotros nuestra entrega y amor como sacerdotes, como operarios y como cristianos. Más allá de las dificultades y problemas tenemos la alegría de nuestra vocación y la esperanza en Dios nuestro Padre, que nos confirma en la fe.

Vivamos con alegría nuestra pertenencia a la Hermandad, su carisma; su historia y los retos que le interpelan deben ser para nosotros motivo de profundo agradecimiento y de renovación de la ilusión y el amor primero. Que sepamos llevar el mensaje del evangelio a los jóvenes  y convocar a otros para seguir a Jesús en la Hermandad.

Ante los grandes retos, mayores esfuerzos y mejor disposición para la lucha. Dios sigue llamando a trabajar por los jóvenes y las vocaciones con una profunda espiritualidad eucarística. Sigamos adelante.

Quiero concluir presentando para nuestra lectura el extracto que del Diario de la enfermedad y muerte de Don Manuel llevó don Juan Bautista Calatayud. Murió como un santo, los pobres acudieron a acompañarle en su muerte, esto nos debe indicar algo del estilo que él llevó y que nosotros debemos continuar

El día 25 de enero de 1909 escribe:

“Según las alternativas de la fiebre, el presente día era de los malos. El enfermo apareció bastante inquieto. En la visita que por la mañana hacía los dos médicos, nada observaron que infundiera ni la más remota sospecha de que se avecinaba el fatal desenlace. A las diez, las circunstancias pusieron a don Manuel en la ocasión de hablar con la sierva de los distintos nombres con que era conocido. «Cuando voy por la calle –dijo- y oigo que me llaman mosén Manuel, seguro que es alguna devotita; los nuestros me llaman don Manuel; si me dicen mosén Sol, o son antiguos discípulos, colegiales o tortosinos; si oigo doctor Sol, ya sé que el que me llama o es catalán o educado en Cataluña; mosén Domingo, no me lo dicen más que los amigos contemporáneos y condiscípulos; Pare Vicari …, sin duda que se trata de algún vecino del pueblo de la Aldea o del barrio de Santa Clara». Y después contó algunos inconvenientes que ha tenido el no expresarle bien el nombre. Desde las doce hasta unos minutos antes de la una, descansó. A la una, se notaron los síntomas precursores de la muerte. Don Juan Estruel, que había quedado de guardia mientras la sierva de Jesús comía, llamó a los operarios, que estaban en el refectorio. Subieron todos, con el afán e inquietud que es de suponer. Don Bernardo Curto le dio la absolución; don Elías el último Sacramento. El cariño dio alas al doctor Vilá, y llegó… no sé cómo, pero aunque vivía prevenido para un ataque de la traidora enfermedad, no le fue ya posible disputar a la muerte ni un momento siquiera la preciosa vida de nuestro inolvidable fundador;  sólo pudo certificarnos, con profundísima pena, que había dejado de existir. Quedó con el rostro apacible, como quien descansa en tranquilo sueño, la boca entreabierta, cual si quisiera hacernos las últimas recomendaciones; y recordaré siempre lo que dijo uno de los sacerdotes que primero contemplaron el cadáver: «Ahora es cuando descansa mosén Sol Bien merecido lo tiene. Desde el cielo se interesará por todos nosotros»… La impresión que produjo en los colegiales la noticia de la muerte de don Manuel, fue dolorosísima e indescriptible. ¡Lo amaban como a padre y lo veneraban como santo! Cundió rápidamente la triste nueva por Tortosa. Y desfiló aquella tarde por el colegio cuanto valía y presentaba en la ciudad. No faltó un buen número de pobres que, con lágrimas en los ojos y la plegaria en los labios, contemplaban por última vez aquellas manos, siempre abiertas para socorrerlos, y cerradas ahora para siempre, estrechando el crucifijo”.

 

Renovando mi afecto por todos.

 

Carlos Boulanger
Delegado

 

P.D.

  1. Requiero de que envíen a mi correo toda la información y crónica sobre las actividades realizadas en torno al Centenario.
  2. Las actividades, artículos, y diversa información sobre el centenario puede ser leída en la página web: http://www.sacerdotesoperarios.org/centenario/index.htm.
  3. Se puede “bajar” el poster en la página:

http://www.sacerdotesoperarios.org/descargas/poster_centenario.pdf

  1. Tengan la bondad de hacerle llegar esta información a los operarios que no tienen e-mail.

Gracias.