«Antes de formarte en el vientre, te escogí» (Jer 1,5)

"A mediodía del 25 de enero de 1909, como si el sol muriera de frío en esta tierra, cargado de méritos y de obras grandes para la Iglesia entró D. Manuel Domingo y Sol en el gozo del Señor".

De esta poética manera se nos narra la
muerte del fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.

Un hijo de Tortosa que respondió a la llamada del Señor y convirtió su
vida en un servicio a Jesucristo a través de múltiples obras cuyas huellas aún permanecen vivas entre nosotros. Ahí está el Templo de la Reparación
de Tortosa, invitación a ofrecer nuestra vida con Cristo en la Eucaristía; las múltiples secciones de la Adoración Nocturna en las parroquias de
nuestra Diócesis; las fundaciones monásticas femeninas; el colegio de «San José», hoy incorporado al de la «Sagrada Familia»; y, sobre todo, su pasión por las vocaciones a la vida sacerdotal, y al servicio de éstas, la Hermandad de Sacerdotes Operarios.

Este año 2008 iniciamos un año jubilar dedicado a hacer memoria de este gran tortosino que la Iglesia ha declarado beato, mostrando así la validez y
ejemplaridad de su testimonio y su propuesta pastoral.

El próximo martes 29 de enero, en el Templo de la Reparación tendrá lugar la celebración inaugural de este jubileo que recuerda el centenario de su paso a la gloria de Dios. A lo largo de este año tendremos la oportunidad de acoger de nuevo una vida dedicada a mostrar la fuerza renovadora del
Evangelio, y, sobre todo, a promover la respuesta de aquellos que el Señor llama a trabajar en su Viña.



D. Manuel vivió tiempos difíciles, de grandes cambios sociales y eclesiales. Momentos que crearon incertidumbres en el corazón de muchos cristianos,
y también desafección respecto de la Iglesia. Signo de ello fue una crisis vocacional de gran alcance. Sin
embargo, el Señor, que permanece siempre con nosotros aunque su barca, la Iglesia, parece que zozobra, continuaba llamando a algunos en medio de su pueblo para que le sirvieran como pastores de su Iglesia. Pero, ¿qué sería de esta Llamada si no hubiera quienes llamaran en su nombre? La vida de don
Manuel fue una respuesta a esta gran cuestión. Un día, en Tortosa, en el portal del Romeu encontró a
un seminarista, y allí descubrió cuál sería en el futuro su tarea principal: ser de los que llaman en el nombre
del Señor, de los que hacen visible su invitación a trabajar como sacerdotes en su Reino.

En este año conmemorativo todos estamos invitados
a dar gracias a Dios por tantos dones que nos ha concedido a través del beato Manuel Domingo y Sol.

Pidamos, por su intercesión, que el Señor nos permita descubrir cuál es la misión a la que Él nos llama, cuál es nuestra vocación. Y a todos, qué tenemos que hacer para convertirnos en instrumentos del Señor, que llama a algunos al ministerio sacerdotal.


† Javier Salinas Viñals
Obispo de Tortosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Palabras de Vida aparecidas en el Boletín Diocesano VIDA DIOCESANA de la diócesis de Tortosa [27.01.2008])