“Dar muchos y buenos sacerdotes"
“Un hombre de co-
razón", así es como
define la biografía
que ha realizado el
operario Julio
García del Beato Ma-
nuel Domingo y Sol
con motivo de la
conmemoración del
su centenario. Don
Manuel nació en la
localidad tarraco-
nense de Tortosa en
1836, y gran parte de
su vida la dedicó a la
formación de los se-
minaristas, debido la
mala situación que
vivían en su época .
Mosén Sol veía a los
presbíteros como “la
llave de la cosecha".
Para él no había nin-
guna obra más gran-
de que contribuir a
“dar muchos y bue-
nos sacerdotes a la
Iglesia", por ello
fundó diversos Cole-
gios de Vocaciones
en diferentes puntos
de España y Portugal
que culminaría con
el Pontificio Colegio
Español de San José
en Roma, donde aún
hoy los seminaristas
españoles van a for-
marse. Para perpe-
tuar su carisma, en
1883, por medio de
la oración intuyó la
fundación de la Her-
mandad de Sacerdo-
tes Operarios Dioce-
sanos del Corazón
de Jesús, con el fin
de que trabajasen en
el discernimiento de
las vocaciones sacer-
dotales, religiosas y
laicales y en la pas-
toral juvenil. Hoy,
la Hermandad, “con
el espíritu de Don
Manuel", tal y como
afirma su director
general, Ángel Pé-
rez, intenta “dar res-
puesta a los proble-
mas de la sociedad".
El sacerdote, que fa-
lleció el 25 de enero
de 1909, resumió su
vida con esta frase:
“El Señor me ha he-
cho gustar, y en
abundancia, de to-
dos los consuelos y
sinsabores de los va-
rios campos del mi-
nisterio sacerdotal".
El 29 de marzo de
1987 fue declarado
Beato por el Papa
Juan Pablo II.
El espíritu de Mosén Sol
perdura un siglo después
Este año se celebra la apertura del año del centenario de su muerte
Pablo VI lo llamó el “santo apóstol de las voca-
ciones", y es que el beato Manuel Domingo y
Sol, fundador de la Hermandad de Sacerdotes
Operarios Diocesanos , fue un claro ejemplo de
un sacerdote entregado a la Iglesia y concreta-
mente a las vocaciones. Este año se ha celebrado
la apertura del primer centenario de su muerte
en Tortosa (Tarragona), su localidad natal.
“No sabemos si estamos destina-
dos a ser un río rápido que haga
florecer a sus orillas jardines ame-
nos, o si hemos de parecernos a la
gota de rocío que envía Dios en el
desierto a la planta desconocida;
pero más brillante o más humilde,
nuestra vocación es cierta: no esta-
mos destinados a salvarnos solos",
esta cita de Mosén Sol, nombre
por el que se conoce al beato, re-
sume la importancia que le daba a
las vocaciones. Para el actual direc-
tor general de la Hermandad, el
sacerdote Ángel Pérez, la gran in-
tuición que tuvo don Manuel fue
que la misión del sacerdote “era
ayudar a las personas a descubrir
cuál era su verdadera vocación".
Para ello, Mosén Sol se centró
en la formación de los futuros
presbíteros con el afán de conse-
guir buenos sacerdotes y colocar-
los en la raíz de todo apostolado,
de forma que así “se consigan bue-
nos jóvenes y buenas familias",
puntualiza el director. En esta la-
bor se encuentra la Hermandad,
que a través de sus 300 operarios
repartidos a lo largo del mundo
ayudan a los jóvenes a que discier-
nan cuál es su vocación, “pero no
sólo una vocación como sinónimo
de cura o monja, sino la vocación a
la que está llamado cualquier cris-
tiano", añade el padre Ángel.
Diversidad de vocaciones
El director general explica la diver-
sidad de vocaciones como si de una
orquesta se tratara, en la que cada
uno tiene que dar su propia nota y
conseguir, de este modo, una ar-
monía. Una de las familias compo-
nentes es la de los laicos, personas
que desde los diferentes ámbitos
de la sociedad den testimonio de su
fe. “Nosotros queremos conseguir
profesionales cristianos que bus-
quen la verdad", puntualiza Pérez.
“Las otras dos familias son la de
los religiosos, referentes para decir-
nos que esta vida no acaba aquí, y
la de los sacerdotes, hombres dis-
puestos a servir en todo momen-
to", afirma el operario.
Una de las grandes preocupa-
ciones de la Hermandad son los
jóvenes que, como explica Ángel
Pérez, viven en un mundo donde
hay muchos peligros que invitan a
olvidar a Dios y que “lo que consi-
guen es destruirlos". Para ello “de-
bemos hacerles ver que Dios los
ama como son y que lo único que
sostiene a las personas es el Dios
del Evangelio, el Dios que siendo
todo se hizo nada para que yo, que
no soy nada, sea algo", resalta
enérgicamente el sacerdote.
Este año, la Hermandad cele-
brará diversos actos para recordar
al fundador en sus centros, como el
Colegio Pío XII de Valencia.
Ángel Pérez junto a la estatua de Mosén Sol en el Pío XII.
A
LBIACH
C
ARLOS
A
LBIACH
2º P
ERIODISMO