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BEATIFICACIÓN DEL PRIMER GRUPO DE OPERARIOS MÁRTIRES PEDRO RUIZ DE LOS PAÑOS Y COMPAÑEROS MÁRTIRES
Eucaristía de beatificación: homilía
Plaza de San Pedro 1 de octubre de 1995
La gloria de los mártires
1. "Alaba, alma mía, al Señor" (Sal 146, l).
Esta invitación de¡ salmo la hace la Iglesia precisamente el día de la beatificación de los mártires, que con su sangre testimoniaron su fidelidad a Cristo durante la revolución francesa y en el tiempo de la guerra civil española.
El martirio es un don particular del Espíritu Santo: un don para toda la Iglesia. Este don encuentra su coronación en esta liturgia de beatificación, en la que damos gracias a Dios de una manera especial: “Te martyrum candidatus laudat exercitus”. Dios que, mediante un acto solemne de la Iglesia –la beatificación‑ corona sus méritos, manifiesta al mismo tiempo el don de gracia que les hizo, como proclama la liturgia: “Eorum coronando merita, tua dona coronas” (Missale Romanum, Praefatio de sanctis I).
2. En estos nuevos beatos se manifiesta de modo particular Cristo: la riqueza de su misterio pascual, de la cruz y la resurrección. "Jesucristo... siendo rico, por vosotros se hizo pobre, a fin de que os enriquecierais con su pobreza (2 Co 8, 9).
He aquí los nombres de los beatos que la Iglesia eleva hoy al honor de los altares, presentándolos a la veneración de los creyentes como fruto maduro del misterio pascua¡ del Redentor: Anselmo, Felipe, Pedro Ruiz, Jean‑Baptiste, Dionisio, Pedro, Carlos, Fidel, Jesús, Angeles, Vicente, y todo el ejército de sus compañeros y compañeras de martirio.
3. "Hermano, siervo de Dios: practica la fe" (I Tim 6, 1 l). Estas palabras del apóstol Pablo tienen su cumplimiento en los nuevos beatos Anselmo Polanco, obispo de Teruel, y Felipe Ripoll, su vicario general.
Anselmo Polanco, religioso agustino, eligió como lema episcopal: "Gustosamente me gastaré y desgastaré por vuestras almas" (cf. 2 Cor 12, 15). Como un presentimiento decía el día de su entrada en la diócesis.: "He venido a dar la vida por mis ovejas". Por eso, junto con Felipe Ripoll quiso permanecer al lado de su grey en miedo de los peligros y sólo por la fuerza fue separado de ella. Los nuevos beatos, ante la disyuntiva de abandonar las exigencias de la fe o morir por ella, robustecidos por la gracia de Dios, ponen el propio destino en sus manos. Los mártires renuncian a defenderse no porque estimen poco la vida, sino por arnor total a Jesucristo. Los turolenses, palentinos y los religiosos agustinos gozan hoy con toda la Iglesia por esta beatificación.
4. "Hermano, siervo de Dios, practica... la religión" (cf. 1 Tim 6, 1 l). Los nueve miembros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, que con Pedro Ruiz de los Paños y Angel a la cabeza, son beatificados hoy, fueron martirizados tras haber trabajado, conforme al propio carisma, en la formación de los futuros sacerdotes en diversos seminarios de España y de México.
Entregados desde una honda espiritualidad sacerdotal al fomento de las vocaciones, como continuadores de¡ celo apostólico de¡ beato Manuel Domingo y Sol, su vida, coronada con la palma del martirio, nos recuerda la urgencia de este apostolado.
Pedro Ruiz de los Paños enriqueció, además, a la Iglesia con la fundación de las Discípulas de Jesús, dedicadas al apostolado vocacional. Grande es hoy el gozo de estas religiosas, junto con el de la Iglesia en Castilla, Cataluña, Aragón y Comunidad Valenciana, tierras de donde son originarios los nuevos beatos.
5. "Hermano, siervo de Dios, practica... la paciencia" (1 Tim 6, 1 l). La orden de las Escuelas Pías contempla hoy en la gloria a catorce de sus miembros: el padre Pedro Casani, primer compañero de san José de Calasanz y trece mártires de la persecución religiosa de 1936 en España.
Pedro Casan¡, natural de Lucca, se une en 1614 a José de Calasanz para "educar en la piedad y las letras a la infancia romana. Abierto a la caridad con el prójimo y entregado a la educación de los niños pobres, repetía antes de su muerte: “La paciencia y la oración pueden hacer mucho" (Carta, 22 de septiembre de 1646).
Dionisio Pamplona y sus compañeros mártires no son héroes de una guerra humana, sino educadores de la juventud que, por su condición de religiosos y maestros, afrontaron su trágico destino como auténtico testimonio de fe, dándonos con su martirio la última lección de su vida. ¡Qué su ejemplo y su intercesión lleguen a toda la familia calasancia!
6. "Hermano, siervo de Dios, practica... la delicadeza" (1 Tim 6, 1 l). Los mártires de la Compañía de María, Carlos Eraña, Fidel Fuidio y Jesús Hita, por su fe y su dedicación a la educación cristiana de los niños y jóvenes, siguieron a Cristo hasta la inmolación de sí mismos. Como rnarianistas aprendieron a amar intensamente a la Virgen y a lo largo de su vida se acogieron a su especial protección. Con mansedumbre fueron hacia el martirio, supremo acto de su entrega a Jesús y a María y, como otros que les habían precedido, murieron perdonando, seguros de estar recorriendo también así los pasos del mismo Cristo. ¡Que las comunidades eclesiales del País Vasco y de La Rioja, lugares de origen de los nuevos beatos, y las de Ciudad Real, tierra que regaron con su sangre, permanezcan firmes en la fe que ellos vivieron, enseñaron y rubricaron con su martirio!
7. Practica el amor" (I Tim 6, 1 l). Esta exhortación paulina se cumple en el martirio de la madre Angeles de San José Lloret Martí y dieciséis Hermanas de la Doctrina Cristiana. Al dispersarse las diversas comunidades de la congregación, la madre Angeles de San José reunió en un piso a las que no tenían familiares o amigos que las acogieran. Allí, viviendo la caridad fraterna, descubrieron cómo la persecución, la pobreza y el sufrimiento son también caminos que llevan a Dios.
Estas hermanas, practicando lo que habían transmitido tantas veces en la enseñanza del catecismo, transcurrieron sus últimos meses cosiendo la ropa de aquellos que pondrían fin a sus vidas. Su muerte entonces, y su glorificación ahora, proclaman la fuerza del Resucitado y la necesidad de dedicarse a la tarea de la evangelización. Con ellas, la Comunidad Valenciana y Cataluña añaden nuevos nombres a su martirologio.
8. "Hermano, siervo de Dios, practica... la justicia (I Tim 6, 1 l). Enriquece también el martirologio de Valencia, desde su ciudad natal de Manises, el beato Vicente Vilar David, que coronó con el martirio su existencia vivida con una total dedicación a Dios, al prójimo y a la promoción de la justicia en el mundo laboral, de forma especial en la Escuela de cerámica y en el Patronato de acción social. La oración y su gran devoción a la eucaristía nutrieron toda su vida, de modo que su trabajo llevaba la impronta de la presencia de Dios. El estado matrimonial, el ejercicio de la profesión, las actividades que son propias de los seglares son caminos que conducen a la santidad si son vividos con sinceridad y entrega evangélica, como exigencias de¡ bautismo.
9. Esta mañana, queridos hermanos y hermanas, nuestro pensamiento se dirige a los sesenta y cuatro sacerdotes franceses que murieron, junto con otros centenares en los “pontons de Rochefort”. Como san Pablo exhortaba a Timoteo, "combatieron el buen combate de la fe" (cf. 1 Tim. 6, 12). Sufrieron un largo calvario con tal de permanecer fieles a su fe y a la Iglesia. Si murieron, fue por haber afirmado hasta el final su intima comunión con el Papa Pío VI.
En una profunda soledad moral, se esforzaron por mantener el espíritu de oración. "En medio de los tormentos" (Lc 16, 23) de¡ hambre y la sed, no salió de sus labios una sola palabra de odio con respecto a sus verdugos. Lentamente, se fueron identificando con el sacrificio de Cristo que celebraban en virtud de su ordenación. Así, desde entonces se nos ofrecen como un signo vivo de¡ poder de Cristo, que actúa en la debilidad humana.
En lo más profundo de su aflicción, conservaron el sentido del perdón. La unidad de la fe y la unidad de su patria les parecieron más importantes que todo. Por eso, podernos repetir con alegría las palabras de la sagrada Escritura: las almas de los justos están en las manos de Dios. "A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida..., pero ellos están en la paz" (Sab 3, 2‑3).
10. "Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de ¡ajusticia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos (1 Tim 6, 11‑12).
La profesión de fe, proclamada por los nuevos beatos con la ofrenda de su vida, como afirma el Apóstol, crea vínculos especiales entre cada uno de los testigos (martyres) y Cristo, que fue el primer Testigo (Martyr) ante Poncio Pilato (1 Tim 6, 13).
11. El mismo Cristo, único Señor de todo el universo, el Rey de reyes y Señor de señores (cf. Ap 17, 14), es la gloria de los mártires. En efecto, él es "el único que posee la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible" (1 Tim 6, 16). "A él el honor y el poder por siempre" (1 Tim 6, 16).
A él, que por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, gloria y honor en los nuevos beatos mártires, que hoy constituyen una nueva riqueza de gracia y santidad para toda la Iglesia.
Angelus
Plaza de San Pedro 1 de octubre de 1995
Los mártires fueron devotos de la santísima Virgen
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. El mes de octubre, en la vida de la comunidad cristiana, está dedicado a María y se halla especialmente vinculado al redescubrimiento del santo rosario.
Se trata de una oración sencilla y profunda, adaptada a cada uno y a las comunidades, a las personas de cualquier origen y formación cultura¡. Es una plegaria mariana, pero al mismo tiempo cristológica, porque nos ayuda a meditar en la vida de Cristo, María nos lleva a Jesús.
Al repetir las oraciones habituales y queridas, como el Padre nuestro, el Ave María o el Gloria, el alma se recoge en la contemplación de los misterios de la salvación y presenta a Dios, por intercesión de la Virgen, sus necesidades y las de la humanidad entera, pidiendo al Señor la fuerza para un compromiso evangélico más coherente y generoso. En otro tiempo se hallaba difundido el rezo diario del rosario en familia. ¡Cuánto ayudaría también hoy esa práctica! El santo rosario aleja los gérmenes de la disgregación familiar y es vínculo seguro de comunión y de paz.
2. Los beatos, que hace poco he tenido la dicha de elevar al honor de los altares, fueron sinceramente devotos de la Virgen santísirna y supieron buscar siempre en el rezo del rosario consuelo y ayuda en toda circunstancia de su vida. A su intercesión encomiendo la visita que realizaré el próximo 5 de octubre a la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York. ¡Ojalá que también esta iniciativa contribuya a la causa de la paz y la solidaridad entre los pueblos! Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, y en particular a los que han venido a Roma para participar en la beatificación de hoy. La entereza con que los nuevos beatos dieron su vida por Cristo estimule a cada uno a un generoso compromiso de testimonio cristiano.
3. Saludo con gran afecto a todos los peregrinos de lengua española. De modo especial a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles de las numerosas peregrinaciones, así como a las autoridades civiles que participan en esta ceremonia.
Al empezar el mes de octubre, dedicado al santo rosario, os invito a rezarlo con devoción, recordando que es la oración a la que recurrieron con gran fervor, en los momentos más difíciles, los mártires beatificados hoy. Que su confianza filial a la Virgen María sea para todos nosotros modelo de amor a nuestra Reina y Madre.
4. Saludo muy cordialmente a los peregrinos de Francia, que han venido a participar en la misa de beatificación de esta mañana. Queridos amigos, con alegría os he visto orar con fervor. Para la renovación espiritual de vuestras diócesis, contáis ya con nuevos intercesores. Yo los invoco en vuestro nombre y pido a Dios que os bendiga y os guarde cada día.
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