Hoja vocacional diocesana
Número 1 · Enero 2008
Guadix
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Tenéis en vuestras manos una hoja que nace hoy
mismo. Se llama, como véis, «Vela y Viento». ¿A qué se
debe este título.. Lo entenderéis perfectamente si
vuestra lectura llega hasta el final. La publica la
Diócesis de Guadix y, más en concreto, el Seminario
diocesano «San Torcuato», la Delegación diocesana de
Pastoral Vocacional, y los secretariados diocesanos de
Infancia y Juventud y de Familia y Vida. Deseamos que
os pueda llegar todos los meses a partir de ahora.
Con la colaboración de muchos, y en especial de vosotros,
lectores, le auguramos un largo y venturoso viaje a «Vela y Viento».
«Vela y Viento» pretende ser una publicación muy sencilla,
al alcance de todos. Os presentará personas y grupos
diocesanos; os irá dando noticias de actividades y de
acontecimientos, y os ofrecerá unos textos breves y fáciles
de entender. En todos los casos, buscando un único
objetivo: estimularnos a vivir la vida como vocación.
¿Estaréis de acuerdo con nosotros si decimos que toda
la vida es vocación. ¿Que la vida es llamada y es
respuesta para cumplir una misión. ¿Que todos nacemos
por algo y para algo. Tal vez no estemos de acuerdo
del todo, si consideramos que hoy existe una tendencia
a entender y a plantearse la vida desde uno mismo y
para uno mismo. Es decir, sin diálogo. Sin llamada y sin
respuesta. «Vela y Viento» quiere hablar de vocación.
De llamada y de respuesta. De misión. Y quiere hablar también
de vocaciones. Porque la vocación se hace realidad de mil
maneras en corazones y en rostros concretos.
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- Don Juan, ¿podría contarnos cómo
brotó su vocación..
- Cómo surgió, no lo sé; creo que fue
como una de esas pequeñas semillas
que, llevadas por el viento, caen en el
campo y los elementos de la naturale-
ENTREVISTA CON ...
Queremos inaugurar esta sección
haciéndole unas preguntas a Don Juan,
el Sr. Obispo de Guadix.
mica con los estudios apropiados y for-
madores para los aspectos humano,
cristiano y sacerdotal. Dificultades…
claro que las hubo; como las tiene la
pequeña semilla en su proceso natu-
ral. Pero siempre quedaba el recurso
de acudir a quienes me podían ayudar
y, sobre todo, a Dios Padre, a Jesucris-
to, a la Virgen Madre. Y, gracias a Dios,
llegué al sacerdocio, a mis veintitrés
años de edad. Ahora, después de mu-
chos años de vida sacerdotal, estoy
más contento cada día y alabo al Señor
porque «se fió de mí y me concedió
este ministerio» (1 Tim. 12).
za la hacen germinar, crecer y dar
fruto. Nací en una familia cristiana,
buena tierra, y eso ya es mucho.
Recuerdo que, en mi primera con-
fesión, a los ocho años, el sacer-
dote me dijo algo así como: «cuan-
do recibas a Jesús en la Comunión,
le dices que si Él quiere, cuando pa-
sen unos años, puedes hacer lo
que yo hago ahora». Pensé enton-
ces que el cura me invitaba al sa-
cerdocio; y no deseché la idea. Me
hice monaguillo, asistía a la cate-
quesis, participaba en el grupo de
aspirantes de Acción Católica… y
cosas así. Cuando dije en mi casa
que quería ser sacerdote, no en-
contré obstáculo alguno, sino apo-
yo y alegría. A los once años de
edad ingresé en el Seminario jun-
to a otros cerca de cien mucha-
chos que, como yo, iniciaban esta
aventura con gran ilusión.
- ¿Y cómo fue madurando su voca-
ción hasta hacerse sacerdote.
- Cómo fue madurando la vocación, sí
lo sé; creo que, como la pequeña semi-
lla caída en el campo se deja guiar por
la acción de los elementos de la natu-
raleza, yo me dejé guiar por las perso-
nas que tenían la misión de ayudarme a
madurar: profesores en la parte acadé-
+ Juan García-Santacruz Ortiz.
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La Diócesis de Guadix cuenta con cua-
tro comunidades de religiosas de clau-
sura, tres comunidades de religiosos y
diecinueve de religiosas de vida activa,
dos institutos seculares y cuatro asocia-
ciones de fieles. Nos iréis conociendo
con el paso del tiempo. También noso-
tros, al ser tan diversos y al mismo tiem-
po tan coincidentes en lo esencial de
nuestra vida, sentimos la necesidad de
NOTICIAS
Convivencia
de sacerdotes
Los pasados días 19 a 21 de noviembre, en el Centro Diocesano de Espiri-
tualidad de Guadix, se reunieron unos veinte sacerdotes de la diócesis para
celebrar un encuentro que llevaba por título «Discípulos y Apóstoles». Co-
menzaron con una mañana de oración y reflexionaron sobre sus problemas
y dificultades; hablaron amigablemente sobre sus vidas y acabaron
con el firme propósito de estar más unidos y de ser cada
día más fieles a Dios y a las personas que tienen en-
comendadas. Todos coincidieron al final en que me-
reció la pena dedicar tres días a esta
experiencia. Esta convivencia es-
tuvo organizada po r lo s O bi s-
pos de España. En nuestra dió-
cesis es la segunda vez que
se realiza. Los directores fue-
ron: Gabriel Cruz Chamizo, de
la diócesis de Mérida-Bada-
joz, y Francisco Bernabé Al-
fonso, de la diócesis de Ali-
cante. Fue organizada por la Delegación Diocesana del Clero.
Manuel Millán,
párroco de Jérez del Marquesado.
Pilar Chozas, religiosa de «Hijas de María Madre de la Iglesia».
El día 2 de diciembre, la comunidad del
seminario salimos a celebrar la Eucaristía
dominical a la parroquia de Caniles. Nos
reciben el párroco, D. Juan Bautista Carre-
ño, y el sacerdote adscrito a la parroquia,
D. Manuel Gallardo, que nos invitan a de-
sayunar en la casa parroquial. Tuvimos un
encuentro con los chicos de la cateque-
sis. Les presentamos el Seminario y res-
Encuentro de miembros
de la «Vida Consagrada»
Los seminaristas
visitan Caniles
Francisco Javier Jiménez,
seminarista.
pondimos a todas sus preguntas. Celebra-
mos la Eucaristía a las doce con los fieles
de Caniles y después nos hicimos una
foto con ellos en la puerta de la iglesia.
Finalmente compartimos la comida y dia-
logamos con D. Juan Bautista y D. Manuel,
en Hijate. Con estas visitas, los seminaris-
tas pretendemos ir conociendo las parro-
quias de nuestra Diócesis.
«encontrarnos» para unir fuerzas y enri-
quecernos mutuamente. Así lo hicimos,
por ejemplo, el pasado mes de junio. Des-
de Huéscar partió el autobús. Saludos, re-
zos, cantos… En Granada, jornada inten-
sa de formación. Al final de la tarde, una
visita bien dirigida al convento de los Je-
rónimos y a la Cartuja. Y de nuevo, en via-
je de regreso, bromas, cantos y la acción
de gracias por la alegría del encuentro.
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Hay mucha gente que se pregunta:
¿Qué es la vocación.. Y a eso hay
que decir que la vocación en
abstracto no existe. Cada cristiano
está en este mundo para algo. Y
ese «para algo» de cada uno en el
plan de Dios es la vocación. Pero
hay como una nota común a todas
las vocaciones. Y esa nota común
sería ésta: fiarse de Dios.
En cierta ocasión un padre de
familia se encontró con un
sacerdote. Trabaron conversación
y el señor le confesó que en casa
su mujer y él estaban muy
apesadumbrados porque su única
hija, la pequeña de cuatro
hermanos, les había dicho que
quería ser religiosa. ¿Qué es la
vocación., preguntó. Y el sacerdote
le respondió con estas palabras:
«La vocación es el soplo del Espíritu
que hincha nuestra pequeña vela.
Usted en su hogar ha ido tejiendo
cuatro velas, sus hijos. El Espíritu, el
Señor Jesús:
Mueve el corazón de hombres y mujeres a la generosidad
y hazlos sensibles a las esperanzas de sus hermanos.
Llámalos con tu bondad para atraerlos a ti, y envíalos
con tu verdad para conservarlos en ti. Amén.
TEXTOS
¿Qué es la vocación.
Señor, sopla donde quiere. No
sabemos por qué, no sabemos
cómo. Dios es un mar infinito
surcado por innumerables velas.
Hay cristianos que las arrían
cuando se levanta el soplo divino.
Tienen miedo de abandonar la
orilla. Demasiados cristianos tienen
miedo de Dios. Algunos, los que lo
aman, se fían de Él. No saben qué
les espera, no lo saben, pero
confían. Son cristianos que no
piden definiciones, se lanzan mar
adentro. Y quien no se lanza mar
adentro, nada sabe del azul
profundo del agua, ni del hervor de
las aguas que bullen; nada sabe de
las noches tranquilas cuando el
navío avanza dejando una estela
de silencio; nada sabe de la alegría
de quedarse sin amarras, apoyado
sólo en Dios, más seguro que el
mismo océano…» (J. Sans Vila, ¿Qué
es la vocación.. Salamanca, 1966.
pp. 44-45)
ORACIÓN